
Parte 1.
Consultas
* Número de visitas
* Número de análisis
* Ecografías
* Diagnóstico prenatal
Parte 1. Consultas:
* Número de visistas:
- En un embarazo normal se practica, en general, una visita al ginecólogo cada 4 semanas, hasta la semana 36. A partir de ese momento, la visita será semanal.
- Algunas circunstancias del embarazo pueden requerir que sea necesario acortar el período entre visitas para hacer un seguimiento más estricto del embarazo. Tu ginecólogo te informará de ello si fuera necesario.
- En las visitas de control semanal del embarazo se determinará el peso, la tensión arterial y un análisis de orina. Se valorará el crecimiento fetal mediante la exploración abdominal y se escuchará el latido fetal.
* Número de análisis
- En un embarazo de curso normal, se practica un análisis en cada trimestre, de sangre y orina.
- En el primer trimestre, el análisis es muy completo, y permite establecer el estado general de la embarazada, su grupo sanguíneo, las infecciones que ha pasado y que podrían alterar el curso del embarazo, y aquellas que es susceptible de padecer.
- En el segundo trimestre se practica, además del de sangre y orina, una prueba llamada O'Sullivan que determinará si la gestante es susceptible de adquirir una diabetes durante la gestación. En algunas ocasiones tu médico puede indicar practicar este análisis ya en el primer trimestre. Consiste en la determinación de la glucemia tras la administración oral de 50 gramos de glucosa. Si la gestante presenta dificultad para metabolizar los hidratos de carbono, se le hará una segunda prueba llamada "La Curva de glucosa" para saber si realmente tiene una Diabetes Gestacional. Esta segunda prueba consiste en la determinación de la glucemia, tras 1-2 y 3 horas de administrar 100 gramos de glucosa y sólo se practica en las embarazadas con riesgo de padecer una Diabetes en el embarazo.
- En el tercer trimestre se solicita la última analítica que básicamente pretende determinar si las pruebas de coagulación son correctas de cara a la anestesia peridural en el parto. Además se valora también si existe anemia, si se han padecido infecciones potencialmente perjudiciales para el embarazo, y la situación del organismo para afrontar la recta final del embarazo, determinando fundamentalmente la función del hígado y del riñón.
- Entre la semana 35-36 de embarazo se practica además un cultivo vaginal y rectal a todas las embarazadas, que permite saber si existe algún tipo de infección. Si fuera así, en el momento del parto, se administra antibióticos a la madre para proteger al feto de la infección a su paso por el canal del parto.
* Ecografías
- Durante un embarazo normal se practican tres ecografías.
- La primera, hacia la semana 6-8 de embarazo, permite comprobar la viabilidad del embarazo y datar exactamente el tiempo real de gestación.
- La segunda, hacia la semana 20, permite el estudio morfológico del feto, y puede detectar anomalías congénitas precozmente. Entre estas dos ecografías tu ginecólogo puede practicar una hacia la semana 11 de gestación que permite medir la Sonoluscencia Nucal, un pequeño engrosamiento de la nuca del embrión que establece si existe un alto riesgo de padecer alguna alteración cromosómica o defecto del tubo neural.
- La tercera ecografía, se practica en el tercer trimestre y permite un control del crecimiento fetal.
- Ante cualquier adversidad, puede ser necesaria la práctica de más ecografías. Tu ginecólogo te informará de ello.
* Diagnóstico prenatal
- Se aconseja la práctica de un análisis bioquímico llamado Triple Screnning, que permite establecer si la paciente tiene un alto o bajo riesgo de que su feto presente anomalías cromosómicas y/o defectos del tubo neural. Se practica, entre la semana 14-15 de embarazo, una extracción de sangre de la madre en que se determina el valor de determinadas hormonas. Esta prueba tiene una sensibilidad del 65% y permite seleccionar a las pacientes de la población general que tienen un riesgo elevado de presentar alguna de estas anomalías; pero NO es diagnóstica, es decir, no da un resultado seguro respecto a si el feto presenta estas alteraciones.
- Si esta prueba resulta alterada, si los padres presentan antecedentes familiares de alteraciones cromosómicas o defectos congénitos, o si la madre es mayor de 35 años, se recomienda hacer otra prueba de diagnóstico prenatal más agresiva: la amniocentesis. Esta prueba consiste en la extracción de líquido amniótico, que envuelve al bebé, para estudiar las células fetales y poder determinar si el feto es portador de alguna anomalía cromosómica detectable. La fiabilidad de esta prueba es del 99%, pero conlleva algunos riesgos que tu ginecólogo te comentará.
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